Relectura: Otra vuelta de tuerca – Henry James

Una joven inglesa llega a una vieja mansión en el campo para encargarse de la educación de un niño y de una niña que han quedado huérfanos. Poco tiempo después de su llegada, descubre que los niños reciben periódicas “visitas” de sus antiguos preceptores, un hombre y una mujer muertos un año atrás. La institutriz, horrorizada, decide hacer lo posible para defender a los niños, cuya custodia se le había encomendado, y trata de interponerse entre ellos y los fantasmas. Con esta historia, aparentemente tan sencilla, Henry James logró realmente el “más difícil todavía”: dar otra vuelta a esa “tuerca” que hay escondida en todo relato de terror. (extraído de: https://www.anayainfantilyjuvenil.com/libro/tus-libros-seleccion/otra-vuelta-de-tuerca-9788420712314/)

¿Henry James?

Henry James nació en Nueva York, en 1843 y murió en el Reino Unido, en el año de 1916. Pese a sus orígenes norteamericanos, considero que su obra tiene tintes más ingleses. Inclusive, durante la Primera Guerra Mundial, en 1915, adoptó la nacionalidad británica; su narrativa, extensa en cualquier aspecto, destaca en obras como “Washington Square”, “Las bostonianas”, “Otra vuelta de tuerca” y “Los papeles de Aspern”. Su obra se caracteriza por una intensa profundidad de personajes (sobre todo femeninos) y la naturaleza humana, así como la exploración de temáticas tales como la psicología y problemáticas sociales, por ejemplo la primera ola del feminismo.

“una visita de índole verdaderamente terrorífica, recibida por un niño que dormía en su cuarto junto a su madre, a la que despertó lleno de horror; y la despertó no para que ella disipase sus temores y lo calmase, ayudándolo a conciliar de nuevo el sueño, sino para que también ella, mientras trataba de tranquilizarlo, tuviese que enfrentarse a la misma visión que lo había aterrorizado.”

Página 7.

“Otra vuelta de tuerca” es una de esas obras que marcaron tan fuerte el ideario popular que incluso hoy, a ciento veintidós años de su publicación, sigue presente en las mentes de la gente: la historia de una institutriz que debe encargarse de cuidar a dos (o uno) niños en una casa señorial alejada de la civilización. El trabajo parece excelente, pero pronto se dará cuenta de que algo más oscuro se cierne sobre ella y sus pupilos. Mil y un adaptaciones se han hecho: “Suspense”, en 1961, protagonizada por Deborah Kerr; “El libro de piedra” una película de horror gótico mexicano, en 1969; “The voice from the Stone”, una versión más libre, con Emilia Clarke o las dos más recientes: “The haunting of Bly Manor” y “The turning”, ambas estrenadas en éste 2020. Nuestros temores, de alguna forma, siguen siendo los mismos que hace décadas, el temor a lo desconocido, y si ese desconocimiento es peligroso para nosotros y quienes amamos.

Este libro es una novela gótica en toda regla, incluso bebe de otras novelas del género, tales como “Los misterios de Udolfo”, de Ann Radcliffe (donde se le hace una referencia, más concretamente, en el principio del capítulo 4) y, de forma más sútil, “Jane Eyre”, de Charlotte Brontë. Estos espacios lúgubres, cámaras amplias, ocultas, la noches y la desolación de parajes, sumado a la explosión de formas de sentir, relacionadas con el miedo, de los personajes; sin mencionar, claro, el evidente tema de los fantasmas. Con esto, ya tiene sus méritos, pues en un género que aún hoy en día sigue vigente, sigue con una presencia arrolladora: Henry Jame construye espacios perturbadores, las apariciones de los espectros con la institutriz no lo dejan indiferente a uno, pues, en palabras de ella, son humanos, de alguna forma, y solo las personas son las capaces de atormentar a los demás; la figura de un hombre en las almenas de una torre, o la de una mujer pálida vestida de luto, llorando a los pies de una escalera solitaria, esas imágenes, aunque clásicas, reutilizadas en la literatura, Henry James consigue darnos una mala sensación en la nuca cuando las pone en voz de la narradora. Inclusive, con el estilo de presentación (un texto que pasa de mano en mano, con el propósito de dar cierto realismo, como el “basado en hechos reales, de la actualidad), son las mismas estrategias de siempre, en la literatura moderna, pero a él le salen bien paradas, es sorprendente.

Who Dies on The Haunting of Bly Manor? | POPSUGAR Entertainment
La adaptación más reciente es “The haunting of Bly Manor”. Se estrenó este mes en la plataforma de Netflix.

Por otra parte, estos juegos con el tema de los niños aterradores, el hecho de que parece que no hay nadie en el mundo, pese a que es una idea errónea, giran a través de las páginas. Sin embargo, sería muy triste quedarse con una sola lectura de “Otra vuelta de tuerca”, la de los fantasmas malévolos que buscan asesinar a la pareja de niños que la institutriz debe cuidar. A partir de este momento voy a hablar de SPOILERS que sin duda arruinarían el factor sorpresa a la hora de analizar el libro, quedan avisados.

Quizá una de las cosas que inmortalizó “Otra vuelta de tuerca” es lo que hay detrás de lo que parece ser. La institutriz, la voz narrativa, es una narradora engañosa, esto es lo más importante. Con un autor como Henry James, un personaje que parece saberlo todo, saber cuando actuar, con un dominio de la situación en momentos semejantes como la posesión de una casa, es, cuanto menos, sospechoso; el asunto está en ciertos detalles dispersos en la novela que pasan desapercibidos en un primer instante pero cuando se sabe lo que se sabe, uno los recuerda como estrellas en una noche completamente oscura. La respuesta simple es la siguiente: la profesora está loca, es una enferma mental que, en uno de sus delirios, cree que hay espíritus en Bly , el nombre de la casa, que atormentan a sus niños: Miles y Flora. Pero vamos a desarrollar esta idea.

Dejando de lado los momentos en que es obvio que solo la institutriz puede ver fantasmas, hay que analizar este personaje. Una mujer, ella misma dice que cuando sucedió esta historia tenía tan solo veinte años, que no conocía nada del mundo, al punto de quedarse maravillada por los lujos de Bly; es hija de un párroco en la Inglaterra de (supongo yo, dados los indicios que da el libro, ignorando que se publicó en 1898) principios de los 1800. Esto, por si solo, representa una presión de el ojo público sobre los hijos de un clérigo, de los que más se espera un pecado, pero del que menos se perdona. Pensemos también, ¿Qué clase de educación recibió ella? La represión sexual es evidente, cuando se enamora de su empleador nada más verlo, o al imaginarse casada con el pequeño Miles. Por otro lado, se nota que es una ávida lectora, por lo que tiene una mente impresionable que junto al ambiente que se desenvuelve y ciertas cartas inquietantes cuyo contenido nunca se nos es revelado (es probable que contenga información sobre los antiguos cuidadores, los que se suponen fantasmas en la mente de ella), salvo una, la expulsión de Miles del colegio, son el caldo de cultivo para una mente con propensión al desquicio. Ahí está el otro terror, imaginar a unos niños en manos de una persona paranoica, enferma mental, que es un peligro para la sociedad (esto se confirma cuando, al final, posiblemente asesina a Miles sin darse cuenta). Ellos dos solos contra esa institutriz, habiendo ella ganado la confianza del ama de llaves, analfabeta y supersticiosa, con sus fantasías; imaginar este terror que ella tiene cuando los niños empiezan a temerle, al ver que los está perdiendo y sus intentos de recuperar esa confianza y cariño solo producen más pavor.

“Está visto que todos los caminos llevan a Roma, y había ocasiones en que podríamos habernos sorprendido al comprobar que todos los temas de estudio y de conversación rozaban lo prohibido. Y lo prohibido era todo lo relacionado con el regreso de los muertos en general o, más concretamente, con lo que pudiera haber sobrevivido en la memoria de los niños acerca de aquellos amigos que habían perdido.”

Página 106.

¿Por qué no? Un romance trágico se puede hallar aquí: el de la señorita Jessel, la antigua institutriz y Peter Quint, el ayudante de cámara. Ambos son los fantasmas que atormentan a la institutriz. Se le dice que ambos mantenían relaciones ilícitas, una inmoralidad de la que Flora y Miles fueron testigos, pero entonces Quint tuvo un accidente, fruto de una borrachera, en los caminos. Después miss Jessel abandona a los niños y muere en sospechosas circunstancias (se sugiere un embarazo por fuera del matrimonio y un suicidio o aborto fallido); pero la narradora, sin contar que constantemente nos engaña, proviene de un contexto puritano y religioso, por lo que es natural que trastocara los hechos en algo muchísimo peor. Como dije, ¿Por qué no? ¿Por qué no pensar que Jessel y Quint se amaban en realidad, pero con el punto de vista de la institutriz, esto se pervirtiera? Tal como dije, son muchas las lecturas que se le pueden hacer a “Otra vuelta de tuerca” y estas fueron algunas que me llamaron la atención durante esta relectura que, en comparación con la del 2016, fue más fructífera.

Lo último que me queda por destacar es la excelente edición con la que me topé, con Anaya editorial, que, aunque claramente es escolar, el texto es íntegro y al comparar con el original pude ver que la traducción es bastante fiel al inglés, sin contar con pies de página, un prólogo crítico y un apéndice hecho por la escritora Ana Isabel Conejo que explica esta otra lectura a modo de una narración preciosa que a uno le toca el corazón; a diferencia de la primera vez, acá le pongo cinco estrellitas.

“-Nunca, en aquellos meses, vi nada fuera de lo normal -replicó Flora Ransom con lenta deliberación-; todo lo que vi fue la peligrosa escalada hacia la locura de una mente enferma.”

Página 193, Ana Isabel Conejo.

Sí te ha gustado la reseña, comenta para saber que opinas del libro, y sígueme para ver que estoy subiendo en estos días ❤

Recomendaciones por entregas: cuentos escalofriantes.

La virtud de las novelas de terror que están bien construidas es el poder mantener la tensión durante una cantidad razonable de páginas, capítulos etc. A la posteridad han pasado joyas como “Frankenstein o el moderno Prometeo”, “La maldición de Hill House” o “Drácula”; sin embargo, otro género que consigue ponerse como imprescindible en el terror (sobre todo ahora, que estamos en octubre) es el del cuento. Cuentistas famosos de terror hay conocidos y excelentes: Edgar Allan Poe y H. P. Lovecraft son un vivo ejemplo de esto; así como extender la tensión y el miedo en una obra de más de cien páginas es difícil, condensar algo tan complejo como este sentimiento en una cantidad reducida es un logro igual de importante. Por eso quiero hacer una lista de 4 cuentos que me gustaron bastante, de terror, góticos, y que pueden leer uno a la semana durante todo octubre, ya que estamos apenas a comienzo de mes🤭.

1. El almohadón de plumas, Horacio Quiroga.

“La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso -frisos, columnas y estatuas de mármol- producía una otoñal impresión de palacio encantado.”

Alicia y Jordán se casaron hace poco. La luna de miel ha pasado y han dado comienzo a la vida marital que los acompañará el resto de su vida. Pero de un momento a otro Alicia cae enferma por lo que, al principio, es un simple resfriado. Poco a poco la vida de la joven se va drenando al tiempo que se queda postrada en cama sin que su esposo, desesperado, pueda hacer algo al respecto o siquiera saber que es lo que está pasando; con un ambiente gótico, misterioso y lúgubre, hizo que me quedara pensando y pensando la historia mientras trataba de hacer mis tareas diarias, siempre con un mal sabor de boca, una sensación de inquietud. Los acordes de un instrumento que no se han querido afinar, pero de algún modo no lastiman al oído.

Puedes leerlo aquí: https://www.literatura.us/quiroga/plumas.html

2. La resucitada, Emilia Pardo Bazán.

“-De donde tú has vuelto no se vuelve…”

Dorotea de Guevara fue víctima de un mal común de su tiempo: la catalepsia. Ha despertado en el panteón de su familia con una mortaja sobre su cuerpo, pero no entiende que ha pasado pues solo recuerda un desvanecimiento, así que se levanta como puede y tan solo con su túnica va a la casa donde solía vivir para horror de los que antaño eran sus seres queridos, quienes no puede creer que ella haya vuelto de la tumba…

Como cuento inquietante funciona muy bien. El estilo se me antoja macabro, súper siniestro con pocas palabras pero que transmite muy bien esta soledad tan característica de los muertos.

Aquí lo puedes encontrar: https://ciudadseva.com/texto/la-resucitada/

3. The demon lover, Elizabeth Bowen.

Durante la Segunda Guerra mundial, en los bombardeos a Londres, la señora Drover vuelve a su casa en la ciudad para recoger algunos objetos y así volver a la casa de campo. Sin avisarle al cuidador que llegaría, se topa con una inquietante carta que la devuelve a su juventud, a los finales de la Gran Guerra, y a una promesa que le hizo a un amor perdido, que ahora vuelve para hacer cumplir aquel pacto, pese a que ella ya ha rehecho su vida.

“«Querida Kathleen:» No habrás olvidado que hoy es nuestro aniversario, y el día que acordamos. Los años han pasado lenta y rápidamente. En vista de que nada ha cambiado, tengo confianza en que habrás mantenido tu promesa. Me apenó el hecho de que dejaras Londres, pero me satisfacía saber que estarás de vuelta a tiempo. Debes esperarme, por tanto, a la hora convenida. Hasta entonces, “K.”

Con un tinte evidentemente fantasmagórico, el cuento se construye sobre el misterio del recuerdo de esa promesa que atormenta a la protagonista, que genera una paranoia ante el asedia del amante fantasma hasta el punto de confundir la realidad con sus más profundos terrores.

Aquí puedes leerlo: http://elespejogotico.blogspot.com/2011/12/la-amante-del-demonio-elizabeth-bowen.html

4. Miriam, Truman Capote.

“—Solo hay ropa, ¿por qué?

—Porque he venido a vivir con usted —dijo Miriam, doblando el rabillo de una cereza—. ¡Qué amable, me ha comprado cerezas!

—¡Eso no puede ser! Vete, por el amor de Dios, ¡vete y déjame en paz!”

La señora Miller, una anciana viuda, decide ir un día al cine, sin saber que se toparía con una niña de cabellos blancos llamada Miriam, igual que ella. Sin embargo esto no queda solo en la casualidad: Miriam empieza a visitarla en la noche, quedándose en contra de la voluntad de la señora Miller, al punto de atormentarla y enfermarla. La niña, con la crueldad propia de los pequeños, destruye la paz de la señora Miller con su mera existencia, como un mal agüero que pronostica la desgracia.

Nunca había leído algo sobre los doppelgänger a parte de “El doctor Jekyll y mr Hyde”, hace muchos años. El cuento incomoda de sobre manera, Miriam es perturbadora y desearías que no estuviera ahí. Me gustó mucho que Truman Capote maneja la tensión con altos y bajos, hay momentos de descanso que siempre se ven rotos por la aparición de Miriam, que semeja mucho a una de esas muñecas inquietante que las abuelas tienen en vitrinas.

Si quieres leerlo, puedes encontrarlo en: https://ciudadseva.com/texto/miriam/

¡Espero que te haya gustado esta recomendación por entregas! Si decides leer alguno o todos los cuentos no dudes en hacermelo saber, darle me gusta a esta entrada y seguirme UwU

Wrap Up de agosto y septiembre (Christie, Nabokov, Enríquez y Springer)

Yo pensaba que el hecho de estar encerrado en mi casa, sin gastar el tiempo de moverme por la ciudad o acostarme temprano para la universidad me ayudaría a leer con más ganas, pero ha sido todo lo contrario, me he sentido extremadamente desmotivado y poco es lo que he leído más allá de tres libros de Austen y otros cuatro de los que quiero hablar acá como por no dejarlos caer en el olvido porque igual me gustaron (algunos más que otros) y está bonito hablar de mis lecturas de una forma más general y menos minuciosa cuando de la obra no ha mucho que yo pueda (o quiera) decir.

Cada lectura de Jane Austen merece una reseña individual, pero en el caso de estos cuatro libros algo más extenso no es muy meritorio que digamos (a parte de que me consume más tiempo 7.7), pero bueno, para no extenderlo más y tampoco dejar de pasar estos libros, allá vamos:

El tren de las 4:50, Agatha Christie.

Elspeth Macgillicuddy se despierta durante su viaje de tren en el momento justo que le permite atestiguar un asesinato en el ferrocarril que pasa frente a su ventanilla. Sin embargo, las autoridades, a falta de cadáver, descartan las declaraciones de la mujer, por lo que acude a su vieja amiga, Jane Marple, una solterona de aficiones detectivescas, para no dejar este caso impune.

“Los trenes tienen algo eminentemente anónimo.”

Página 45.

Para mí, cualquier lectura de Agatha Christie es una lectura ligera que fácilmente puede sacarme de un bloqueo lector. Este fue el caso, pues devoré esta novela tras leer con mucho dolor “Anna Karenina”; considero que Miss Marple es, en una opinión muy impopular, mucho mejor detective que Poirot, porque en el fondo él es la versión de Christie de Sherlock y no me gusta nada su personalidad, mientras que Marple es mucho más carismática y los crímenes los resuelve como mejor, porque no es ella sola, sino junto con algunos personajes que le colaboran.

En todo caso, El tren de las 4:50, como muchos de los libros de Agatha Christie, es una novela de personajes, bastante sencilla con la típica lista de sospechosos que son básicamente todos. Acá ella juega mucho con la cabeza de uno como lector y nos engaña bastante con quien o cual, pero lo feo es que al final, aunque es muy inesperado, no lo es de la mejor forma porque todo es como muy sacado de la manga y aunque tiene sentido no te dan las pistas para ir descubriendo el caso tu solo, que es algo maravilloso en la novela policiaca, solo por eso me disgustó mucho y le puse 4/5 estrellas en goodreads. Pero, dejando de lado ese problema, es muy buena obra, no creo que la mejor, aunque sí para pasar un buen rato en el sillón.

Lolita, Vladimir Nabokov.

Acá conocemos a Humbert Humbert, un profesor de literatura con tendencia a la melancolía que tiene una caracterísitica “especial”: siente una incontrolable atracción hacia lo que el llama “Nínfulas”, niñas preadolescentes, de máximo catorce años. Es entonces cuando, en un viaje a los Estados Unidos, conoce a la familia de los Haze, una madre con su hija de doce años, Dolores, a la cual el protagonista comienza a llamar “Lolita”. En Humbert nace una obsesión hacia Dolores, al punto de conseguir volverse su padrastro y único titular para hacer de ella a su antojo mientras juntos atraviesan un largo viaje alrededor de todo el país en auto; aunque, más allá del argumento, la novela es conocida por su polémica al tratar temas tales como la pedofilia y el abuso infantil.

“Ese era uno de los motivos por los cuales procuraba mantenerme lo más lejos posible de la gente, mientras Lo, por su lado, ponía todo su empeño en incluir en su órbita a la mayor cantidad imaginable de potenciales testigos presenciales.”

Página 202.

A mí no me gusta Lolita. O bueno, al menos es una relación de amor y odio. Yo, como todos, leí este libro por el puro y simple morbo que rodea como un halo a “Lolita”. Soy muy consciente de que esta obra tiene mucha tela que cortar, muchas interpretaciones, análisis, etc. Pero la verdad, no voy a forzar mi mente en algo que la mayor parte del tiempo me produjo mucho malestar, al punto de querer llorar por la frustración; para leer Lolita uno tiene que, de cierta forma, quitarse de encima los prejuicios y la moral. NO PARA JUSTIFICAR A HUMBERT, válgame Dios, pero sí para poder apreciar un poco más al libro porque es cierto que, al menos en su forma, es una preciosidad, pues Nabokov consigue hacer que la calidad del estilo se sostenga por si solo sin necesidad de mirar al contenido que ya es muy escabroso. Es una melodía de muerte hermosamente ejecutada. Si tuviera que comparar Lolita, en su forma, con algo, sería con el soundtrack de su adaptación de 1997, hecho por el recientemente fallecido Ennio Morricone, porque es hermosa, desgarradora y que llega al corazón; las dos cosas más destacables, más allá de la pluma de su autor, son, uno, la forma en la que el sin necesidad de hacerlo consigue que empaticemos con el depredador que es Humbert pero también nos deja claro bajo ciertos medios escondidos que esto es algo terrible (como la cita que puse arribe) y también el retrato de los Estados Unidos. Ese país a mi no me gusta nada, pero las descripciones, espacios, ambientes, todo era como una película multicolor de tonos cálidos (irónico, ¿no?) que ocurría en cámara lenta, porque acá el estilo de este hombre es leeeento y soporífero, como esas canciones de Cenicienta, la peli de Disney de 1950.

Sin embargo las virtudes, para mi, no fueron suficientes para opacar lo horrible. No considero esto un libro imprescindible, sí un clásico, pero para estómagos fuertes. 2.5/5 estrellitas.

Las cosas que perdimos en el fuego, Mariana Enríquez.

“Las cosas que perdimos en el fuego” es una antología de terror. Son doce cuentos en los que se abarcan temas como las enfermedades mentales, los feminicidios, así mismo el movimiento feminista, el horror cósmico propio de H. P. Lovecraft y la cultura popular argentina, todo esto en, salvo una ocasión, la boca de las mujeres, la forma de sentir el mundo que ellas tienen y de la misma forma percibir los diferentes matices del terror.

“A lo mejor tenía que mudarme. A lo mejor, como me había dicho, tenía una fijación con la casa porque me permitía vivir aislada, porque ahí no me visitaba nadie, porque estaba deprimida y me inventaba historias románticas sobre un barrio que, la verdad, era una mierda, una mierda.”

Página 23.

Cuando comenzó todo esto de la pandemia, Anagrama junto a otras editoriales lanzaron para descarga gratuita algunos títulos de forma temporal. “Las cosas que perdimos en el fuego” fue uno de ellos, así que lo descargué en mi celular para leerlo mientras estaba fuera de casa (pocas veces) pero terminé en mi cama a medianoche asustadísimo con el teléfono en las manos mientras leía 😣; como dije, son doce cuentos, cada uno toca temas distintos pero en mayor o menor medida consiguen poner los pelos de punta. Mariana Enríquez toca mucho lo que es la cultura argentina (lo que me encanta, es un país RE lindo) así como en algunas ocasiones toma casos de la vida real para sus cuentos, como uno donde adapta el caso de Ramoncito, un crímen a un niño con tintes satánicos, o el del asesino en serie infantil conocido como el “Petiso orejudo” (el único cuento protagonizado por un hombre), casos que van absorbiendo la vida de sus personajes hasta obsesionarlos de formas enfermizas, porque todos los que envuelven este libro los reúne el tema de la depresión que sufren, crisis que bien pueden hacerlos alucinar eventos, tener paranoias, visiones terroríficas que no necesariamente son producto de la imaginación.

Por otra parte, están muy marcadas las influencias de Mariana Enríquez, especialmente con H. P. Lovecraft con obras como “La sombra sobre Insmouth”. También creo que hay mucho goticismo en su prosa, maneja espacios oscuros, la noche, la soledad, el terror a lo desconocido y en el último cuento, aquel que le da nombre a la antología, la ciencia ficción feminista, con un mundo en el que, en una forma enfermiza de protesta, las mujeres se queman sus cuerpos ante la ola de feminicidios en Argentina.

Las referencias de “Las cosas que perdimos en el fuego” son excelentes, reflejando el contenido de sus páginas, yo le doy 5/5 estrellitas (por ahora es de lo mejor que he leído en el año), y recomiendo mucho su lectura, sobre todo ahora que comienza octubre💀👻.

El caso del marqués desaparecido (Enola Holmes #1), Nancy Springer.

La hermana menor de Sherlock y Mycroft Holmes, Enola, tiene tan solo catorce años. Es escandalosamente menor que sus dos hermanos y vive sola con su madre en una modesta mansión de campo, ambas libres, sin las ataduras de las convenciones sociales de la Inglaterra victoriana. Sin embargo, todo cambia cuando el día del cumpleaños de Enola, su madre desaparece sin dejar rastro, y la chica tendrá que pedir ayuda a sus hermanos, sin sospechar siquiera que ellos pretenden cortarle las alas y meterla a un internado; así pues, en una huida en pos de su independencia, al mismo tiempo que a la pista de su madre, Enola se verá enredada en la desaparición de un marqués de doce años, sin sospechar que la vida de ambos puede estar en un gran riesgo.

“Es de dominio público que los caballos sudan y los hombres transpiran, mientras que las damas brillan. Estoy segura de que yo también brillaba.”

Página 106.

Leí Enola Holmes #1 porque el trailer de la película de Netflix, con Millie Bobby Brown, Henry Cavill y Helena Bonham Carter me cautivó. Ese estilo tan despreocupado pero al mismo tiempo de época pero claramente para un público joven me dejó sin habla, así que fui corriendo a comprarme el libro (carísimo, por cierto😱). Yo desde el principio supe que esto es middle grade, quizá un poquito más que eso, pero yo ya me olía una novela sencilla y fresca, cosa que la autora me cumplió muy bien; no hay mucho que decir de este libro, quizá lo más importante es que me pareció muy bueno: Sherlock Holmes, un tema, un personaje tan quemado, que no hay muchas formas de ir innovando pero pues inventarse un personaje como Enola y crear toda una historia A PARTE de la del célebre detective, sin caer en el error de hacer una mini Sherlock no puede pasar desapercibido, es un punto para Nancy Springer que no vamos a ignorar.

Es una saga de 6 libros. 6 LIBROS. Yo no leo sagas desde los dieciséis años y ahora tengo veinte, imagínate lo desacostumbrado que estoy, me he vuelto muy de zona de confort y la comodidad que dan las obras auto conclusivas, así que una saga como que me intimida, siendo muy sincero😩, pero siento que gracias a Enola tengo ese empujón para volver a este mundo de esperar libro tras libro, acostumbrarme a los personajes, etc. Ya me anoté algunas, como releer los orígenes de Cazadores de sombras (los únicos que, en mi opinión valen la pena de los mil y un libros de esa serie), la saga de los Bridgerton por Julia Quinn o Pídeme lo que quieras, la verdad que me emociona mucho esta, digamos, vuelta a algo olvidado.

“El caso del marqués desaparecido” es como un soplo de viento en un día caluroso, es decir, un alivio. Es un libro introductorio (supongo que Nancy Springer habrá firmado un contrato por una cantidad determinada de libros) para meternos en este universo y sus personajes, que nos acompañarán por otros cinco títulos, así que todo va muy al grano, el misterio del marqués no es un gran misterio, mientras que el de la madre (que si es crucial) es el que sostendrá toda la saga. Por otro lado, el girl power que tiene la obra es de agradecer por la temática y contexto, con estos manifiestos en contra de los corsés, los vestidos, polisones, etc. que se vuelven cómicos cuando Enola tiene que adaptarse a este mundo de la moda femenina; si a uno le gustan los libros infantiles o juveniles, está súper bien, también los misterios son para que los resuelvas tú con la protagonista (al final hay una solución a cada enigma) y eso ayuda mucho a, como sentir más empatía y saber que de alguna forma uno hacer parte de la historia; a este también le di 5/5 estrellas, sobre todo por ese disfrute tan grande. Ya tengo comprados el dos y el tres, mientras espero que los demás lleguen a mi país.

Espero que este intento de wrap up te haya gustado tanto como a mi me gustó escribirlo🤭, te invito a que escribas cuales son los últimos libros que has leído y cuales esperas leer en lo que queda del año. Nos leemos, hasta la próxima😋.

Relectura: La abadía de Northanger – Jane Austen

La vida de la joven Catherine Morland (miembro de la numerosa familia de un modesto clérigo rural) discurre apaciblemente en la campiña inglesa, donde se entrega con pasión a su distracción favorita: leer novelas de género gótico, llenas de pasadizos ocultos, mazmorras y misterios. Una invitación en la vida real, sin embargo, la lleva a la ciudad de Bath, donde ella y su hermano James establecerán relaciones con los Thorpe, ambiciosos y manipuladores, y los Tinley, vástagos de una distinguida familia cuya hacienda, que ostenta el pintoresco nombre de “abadía de Northanger”, despierta en Catherine las más escalofriantes y deliciosas expectativas. (extraído de: https://www.alianzaeditorial.es/libro/bibliotecas-de-autor/la-abadia-de-northanger-jane-austen-9788491816102/)

A todo esto, ¿Quién es Jane Austen?

Del único “retrato” de Jane Austen derivan todas sus otras representaciones. Esta es una de ellas, de este grabado pronto data de la época victoriana, pero no estoy seguro.

Antes diría que no era necesaria una presentación de esta maravillosa mujer, pero creo que ahora sí lo es en este blog, no solo porque es mi autora preferida, sino porque quiero darle especial atención en lo que resta del año y probablemente los inicios del siguiente; lo esencial es que Jane Austen nació en 1775, en el pueblo de Steventon, Inglaterra, y murió en Winchester en el año de 1817. Es autora de seis novelas largas (Sense and Sensibility; Pride and Prejudice; Mansfield Park; Emma; Northanger Abbey y Persuasion). Así mismo escribió una novela epistolar llamada Lady Susan, dos obras inacabadas (Los Watson y Sanditon), innumerables cartas que actualmente no existen y un compilado de relatos juveniles llamados Amor y Amistad; igualmente, se la conoce por un estilo muy suyo que es diferente al de cualquier otro autor, con una sutil ironía y comedia que se ha ganado tanto admiradores como detractores, pero actualmente no se puede negar la calidad de su contenido, así como la crítica social, el cuestionamiento de la posición de la mujer en la época georgiana (y la posterior, la victoriana 7.7) y como la injusticia monetaria las perjudicaba. Podría decirse, de una forma u otra, que tiene tintes de un feminismo temprano.

“Nadie que hubiese visto a Catherine Morland durante su infancia habría supuesto jamás que hubiera nacido para ser una heroína.”

Página 9 de Alianza editorial.

Jane Austen, en 1803, vende una novela llamada “Susan” a un librero a precio de diez libras esterlinas para ser publicado en las fechas siguientes. Sin embargo, jamás se publicó. Jane escribió una carta exigiendo una acción inmediata bajo la firma M.A.D (ah, la hermosa ironía de mi Jane) o tomaría cartas en el asunto, pero le fue advertido que, mientras no pagara las diez libras del pago, no podría hacer uso de su manuscrito; no fue sino más de una década más tarde cuando, ya siendo autora de Pride and Prejudice y Sense and Sensibility (y posiblemente Mansfield Park) recupera “Susan”, haciéndole saber al editor el libro de quién se negó a publicar.

Le cambió el nombre a la protagonista por Catherine. La novela se quedó en el gabinete bajo llave que Jane tenía en Chawton haciendo compañía brevemente a Emma y luego a Persuasión y en sus últimos días a lo que hoy se conoce como Sanditon; tras su muerte, en 1818, se autoriza la publicación de dos obras póstumas: su último libro escrito y completado, Persuasión, y “Susan”, ahora bajo el nombre de “La abadía de Northanger”. Quedó, de alguna forma, conocida como “la obra menor” de Austen, de pronto porque desde el principio quedó claro que era ya un libro de época al transcurrir casi veinte años antes de su publicación, además de saberse que era su obra temprana. Nada más alejado de la realidad, pues desde el principio uno se da cuenta que quién escribe Northanger Abbey ya es la autora de los clásicos que hoy conocemos. Orgullo y Prejuicio y Sensatez y Sentimiento fueron escritos en sus primeras versiones de forma paralela. Yo digo que considerar este libro como de menor calidad solo por lo temprano de su composición es una necedad.

Adaptación de 2007, hecha por la BBC.

“Que insulten los críticos todo lo que quieran a tales derroches de la imaginación y hablen de cada nueva novela en el tono manido que tanto vemos en la prensa acusándola de ser una bazofia, pero defendámonos entre nosotros, pues los novelistas somos un gremio agraviado.”

Página 41.

La abadía de Northanger es la novela más literaria de Jane Austen. Pareciera que ella misma quiere burlarse del género de la novela por medio de su protagonista, Catherine Morland. Quién ha leído tantas novelas de miedo que se convirtió en una suerte de don Quijote inglés, algo así como “La mujer quijote”, de Charlotte Lennox. Esta es la carta de presentación de La abadía de Northanger: una adolescente que ha leído tanta novela gótica que cree que su propia vida es como uno de estos libros, lo que, naturalmente, se presta para divertidas confusiones que rasgan este velo de misterio y terror. Pero no, en varias ocasiones Jane reivindica el género de la novela, uno que, no hasta la época victoriana, se consideró algo de mujeres y poca o nula calidad literaria. Ella defiende su campo de acción sabiendo el valor que el mismo tiene, compartiendo épocas con novelistas de la talla de Sir Walter Scott (quien, de forma anónima, elogió mucho a Jane) o Ann Radcliffe, la representante de la novela gótica. También nos da unas recomendaciones literarias que si yo supiera inglés devoraría, una lista de novelas escalofriantes que por sus títulos parecieran inventadas pero no (las citaré en este paréntesis: Los Misterios de Udolfo, El Italiano, El castillo de Wolfenbatch, Clermont, La advertencia misteriosa, El nigromante de la Selva Negra, La campana de medianoche, La huérfana del Rin y Misterios horribles.); no sobra decir que si uno ha leído la obra de Ann Radcliffe, leer Northanger Abbey es un gozo diferente porque entiendes muchas cosas de las que hablan los personajes, sobre todo con Los Misterios de Udolfo con su misterio del velo negro, que es todo un trauma XD (la reseña de Los Misterios de Udolfo puedes encontrarla aquí).

Otra cosita que nunca he visto mencionarse en las reseñas de este libro es el crecimiento de personaje que tiene Catherine a lo largo de la historia. O sea, siempre es la niña tonta, manipulable y, como mucha gente a los diecisiete años, sin una personalidad definida. Digamos que es esto lo que la pone en las situaciones que la pone, peeeeero ¡ella madura mucho en el libro! Lo que Catherine vive es lo normal para un adolescente, tiene malas amistades, como los hermanos John e Isabella Thorpe, el uno un manipulador y la otra una trepadora sin escrúpulos (que vale, que el matrimonio era muy importante en esa época, pero Jane Austen siempre ha condenado esa conducta en las mujeres de sus libros), va formando un criterio muy claro, muy con los valores del estilo Austen que no es justo ignorar, porque muchos dicen los defectos de Catherine pero desde el principio sus virtudes son mucho mayores, desde su inocencia que indefectiblemente la lleva a obrar bien hasta la madurez que adquiere al final, sus buenas relaciones, los buenos consejos de las personas que realmente la quieren nutren su carácter; por otro lado están sus relaciones con la otra cara de la moneda, los hermanos Tilney, las buenas influencias, pues Eleanor es la amiga ideal, bondadosa y prudente, junto a un Henry (el interés amoroso 7u7), que es un joven clérigo algo sarcástico pero dulce y comprensivo, es con él que sucede el malentendido más importante del libro que sucita una de las citas más famosas:

“Mi querida señorita Morland, ¿a qué clase de ideas ha estado usted dando pábulo?”

Página 258.
Película también de la BBC, pero de los años 80.

Also, estaría cometiendo una grave injusticia con la obra si dejara de lado el tema de los espacios en los que se mueven los personajes. Desde el no lugar que representa Bath: la ciudad social por excelencia que ya en la década de 1790 estaba en una notoria decadencia. Esta, junto con Persuasión, son los dos libros de Bath, pero no es un lugar emocionante como podría serlo para un vacacionante, pues se muestra como una blancura frívola, monótona, el tedio de caminar por Camden Place o Pulteney Street. En La abadía de Northanger, es Bath el centro de entretenimiento, sí, pero también donde nacen las intrigas que irán complicando el destino de la protagonista, mientras que la abadía como tal ofrece en principio otro desencanto al no ser un castillo en ruinas como Catherine esperaría pero luego se presta a un ambiente sombrío que satisface por momentos la curiosidad de la chica, para al final representar la ira del padre de los Tilney (North (norte), Anger (ira) que expulsa a Catherine por su falta de medios económicos junto a unos comentarios muy malintencionados por parte de John Thorpe; Catherine sufre el destino de una joven casadera de clase media alta, el tener que viajar de un lugar al otro con el propósito de asegurar una posición social mediante el matrimonio, pasar de la casa de los padres a del marido, es la inestabilidad a la que estaba sometida la mujer en calidad de simple complemento del hombre, sin saber a ciencia cierto si será feliz o no pero tampoco con la posibilidad de retractarse; Jane Austen no es sinónimo de unas descripciones muy elaboradas pero consigue transmitir muy bien los sentimiento acorde a los personajes y el ambiente del lugar, puede ser lo atestado y caliente de un salón de baile en Bath donde no hay asientos disponibles o la habitación de Henry Tilney, desordenada, con ropa y libros tirados que dejan ver la natural despreocupación de un joven de veinticuatro años. Jane es súper atemporal, puede ser el siglo XIX pero en el fondo, son los mismos problemas y necesidades del XXI.

En general, recuperé el aprecio por “La abadía de Northanger” a un nivel que no veía posible al tener el juicio viciado por estos prejuicios (que es chistoso hablar de prejuicio con Jane Austen pero equis). No le pondría cinco estrellas por dos razones: la introducción a la llegada a la abadía se torna densa y un poco monótona, y el final pues, digamos que pedirle a Austen un poco más de romance es pedirle peras al olmo, pero hubiera estado bien un poquito más de sentimiento porque me asusté mucho cuando pensé que tendría una relación a lo Edith Wharton (el trauma persiste), pero supo medio arreglar las cosas finalmente. Está super bien para comenzar el camino para ser un austenita junto con Orgullo y Prejuicio. Son como la carta de presentación de Jane, a mi parecer. De todos modos, me gocé mucho este libro, me reí bastante y lo amé como amo todas las obras de mi queridísima autora favorita, me gustó mucho y Jane tiene estas vibras de tranquilidad y felicidad que nunca pasan desapercibidas. No hay nada más bonito que las reconciliaciones, en especial si es con libros ❤.

Mi calificación es: 4/5 puntos.

“La persona, ya sea dama o caballero, a la que no agrade una buena novela, ha de ser estúpida hasta los límites de lo soportable.”

Página 136.

Sería lindo que le dieras me gusta y comentaras tus opiniones del libro, con Jane Austen siembre hay mil y un cosas que comentar entre todos ☺

La Inquilina de Wildfell Hall – Anne Brontë

The Tenant Of Wildfell Hall

En un pequeño pueblo inglés, donde nada raro pasa y sus habitantes viven apaciblemente, serán sorprendidos por la llegada de una misteriosa viuda con su hijo, quienes se instalan en la ruinosa mansión de Wildfell Hall; en cuanto llegan despertarán la atención del joven Gilbert, quién, sorprendido ante el misterio, misantropía y radicales opiniones de la dama, entrará tanto a su vida que vivirá con ella su tormentoso pasado: una denuncia a la violencia e hipocresía inglesa. 

 

¿Anne Brontë? 

Anne, la menor de las tres hermanas Brontë, es la más desconocida de este trío literario que sacudió la sociedad victoriana de la primera mitad del siglo XIX. Si bien Jane Eyre Anne Brontë(Charlotte Brontë) o Cumbres Borrascosas (Emily Brontë) hacen parte del imaginario de la literatura inglesa, Anne tiene no poco méritos para estar en el mismo lugar que sus hermanas; su narrativa no es gótica, intensa y romántica como es la de sus dos hermanas, siendo que se caracteriza por un disonante realismo que escandalizó a la sociedad inglesa de su momento.

Anne Brontë nació en 1820, vive una vida en el páramo (al igual que Charlotte y Emily); estudia en un internado, se convierte en institutriz para familias adineradas. Sin embargo abandona esta ocupación ante su inconformismo con la burguesía y los hacendados; muere en 1849, de tuberculosis, al igual que el resto de su familia, la maldición de los Brontë, y con su muerte se pierden sus obras (Agnes Grey, publicada en 1847, y La Inquilina de Wildfell Hall, 1848), quizá en parte por el esfuerzo de Charlotte Brontë por opacar su transgresora pluma, pero como un fénix, renace y en la actualidad va recuperando el papel que desde siempre mereció tener.

“-Pero usted afirma que la virtud solo se pone al descubierto con la tentación; y usted piensa que una mujer no debe ser expuesta en absoluto a la tentación, ni informada a lo más mínimo sobre el vicio o cualquier cosa relacionada con él.”

La Inquilina de Wildfell Hall, como muchas novelas de su tiempo (por ejemplo, Jane Eyre) simula una estructura de biografía/novela epistolar, es decir, un compendio de cartas que hacen de excusa para poder contar una historia que juega con el límite de la realidad y la ficción. Así pues, la novela es una anécdota que le cuenta un maduro Gilbert Markham a su amigo Hatford sobre un curioso suceso que ocurrió en su juventud, veinte años antes, en 1827: al pueblo donde vivían llega una madre viuda con su pequeño, ocupando una parte del ruinoso caserón llamado Wildfell Hall.

Desde que supe de esta novela tuve una ansiedad muy grande de leerla, pero no fue hasta hace un par de años que logré conseguir una edición decente. A propósito de la cuarentena que vivimos, y tras leer a Charlotte con su novela estrella, me acerqué por fin a este mamotreto de seiscientas páginas y ciento sesenta y dos años de edad, he de admitir, con muchas expectativas, pues las hermanas Brontë, para mí, son calidad, y este libro en específico es la obra maestra de su autora.

Como dije antes, Anne Brontë no es una escritora gótica; aunque comparte características como una vieja y gran edificación, o la falacia patética (una frontispiece_TNWcorrespondencia entre la naturaleza y los sentimientos de los personajes), esta obra es más que nada realismo y costumbrismo, con el típico manejo del tiempo de la literatura de su época (grandes pasos de tiempo en pocas páginas) donde entra, como un cuerpo extraño, la ruptura de la cotidianidad con la forma de una mujer que oculta su pasado, víctima de murmuraciones que ni de lejos se acercan a la terrible verdad de su historia.

Tenemos personajes carismáticos como Gilbert Markham, un joven veinteañero sin filtros, apasionado e inconforme, que vive una vida que aceptó por una promesa a su padre; este hombre es un ser contradictorio, que no hace ningún esfuerzo por agradar al lector pero que conforme avanza la obra lo hace, una vez que da cuenta de la realidad de Helen Graham (la viuda) y se enamora de ella; por otra parte, Helen es un personaje oscuro, deprimido y profundamente religioso que se presenta como una mujer huraña, obsesiva con su aversión por las bebidas alcohólicas despierta las suspicacias de sus vecinos, que llegan a acusarla de no ser una viuda, sino una madre soltera sumida en la ignominia. Es en realidad víctima de un pasado manchado por la violencia, tanto psicológica como de género, que la obliga a escapar de una vida de opulencia, pero insoportable para ella y su hijo.

Esta novela es lo que hoy en día podría considerarse como obra feminista, pese a que sería anacrónico darle este término: Anne Brontë sobrepone el bienestar de la mujer a sus deberes como esposa, cuestiona el mundo donde los padres tienen que casar a sus hijas con hombres ricos, sin importar si son buenas o malas personas, pero al mismo tiempo recalcando que el amor no es lo único que se necesita para casarse ventajosamente; algo de Wildfell Hall que me encantó es que, al igual que su hermana Charlottë, Anne habla de un independencia femenina, pero no con la enseñanza, sino con el arte, pues Helen Graham consigue mantenerse a ella, a su hijo y su criada y amiga, Rachel, pintando cuadros y vendiéndolos en Londres. Es la primera vez que veo en una obra clásica que una mujer viva del arte, lo cual tiene mucho méritos para una novela escrita en 1848 y en una sociedad tan hostigante con los roles de género como la Inglaterra victoriana, me gusta ver este libro como una bofetada a la moral victoriana, que ante cuestiones como las que plasma Wildfell Hall, eran ciegos y sordos.

Aunque la novela tiene virtudes muy notorias, es transgresora y, al tener temas que a día de hoy siguen ocurriendo, se convierte en necesaria, La Inquilina de Wildfell Hall no está exenta de defectos: los personajes principales están muy construido, pero los demás que giran en torno a ellos son muy articulados/acartonados. Los que sirven como villanos, en una medida u otra Anne Brontë los presenta como malos malosos, sin una pizca de bondad en ellos, castigándolos al final de una forma… muy moralista, demasiado para mi gusto. La novela tiene una fuerte carga religiosa, pero me quejo de esto porque nutre la trama, la autora no es fanática y cada acotación a las escrituras me parece bonita y correcta, el problema, como dije, es el moralismo con el que castiga a los villanos. Por parte del antagonista principal, es interesante ver como se da su caída a la inmoralidad, pero llega a un punto en el que no sabes porque es así, solo es perverso y ya, no hay razones justificables para su comportamiento, es exageradamente malo.

“-En absoluto: mi corazón está demasiado seco para fallar tan pronto y tengo intención de vivir tanto como pueda.”

El final, gracias a Dios, es bonito y satisfactorio: esto me da mucho placer porque Edith Wharton me dejó un tanto traumatizado con esos desenlaces de La Edad de la Inocencia y La Casa de la Alegría.

Pese a los errores que comenté, me gustó mucho este libro, no tanto como Cumbres Borrascosas, pero mucho más que Jane Eyre. La prosa de Anne Brontë es bastante de acuerdo a su tiempo, es fácil de leer, muy agradable y descriptiva; está muy claro que La Inquilina de Wildfell Hall es la obra maestra de Anne, supera con creces a Agnes Grey (reseña aquí). La edad casi no se le nota al libro, si bien un poco por el formato epistolar, uno que ya no se usa casi, el defecto pasa desapercibido.

El libro ha superado mis expectativas, aunque por los fallos ya dichos le doy:

4/5 puntos. 

La Edad de la Inocencia – Edith Wharton

_visd_0000JPG014N5Título Original: The Age of the Innocence.

Autora: Edith Wharton (Estados Unidos)

Número de Páginas: 302 págs.

Formato: Tapa blanda con solapas.

Editorial: Planeta (La imagen de la portada no es la edición que yo leí).

Argumento (extraído de:https://www.planetadelibros.com/): 

Al amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve, aparentemente sin roces ni contrariedades, la alta sociedad de Nueva York de finales del siglo pasado, regresa de Europa la inquietante condesa Olenska. Independiente, osada, «diferente», Ellen involucrará muy pronto en su misterio a su joven primo Newland Archer y perturbará sin poder evitarlo el encanto de una vida social que ignora de manera voluntaria su inminente fin.En el fondo de esta extraordinaria historia de una gran pasión subyace el conflicto entre dos mundos : el de las viejas familias « patricias» norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres y de los espíritus.

Tras la desgarradora delicia que fue la lectura de “La Casa de la Alegría” supe que quería seguir leyendo a esta autora, me encantó su estilo de escritura y los temas que trataba, la forma en que lo hacía, sin contar con esa fabulosa manera en la que construye personajes. Como “La Edad de la Inocencia” es su obra más conocida me la compré en una de las pocas ediciones que se pueden conseguir en mi país.

Decidí hablar de la autora en la reseña de este libro y no en “La Casa de la Alegría” porque esta es su novela más conocida. 

Edith Wharton nació el 24 de enero de 1862, en Nueva York, y muere el 11 de agosto Imagen-de-Edith-Wharton.de 1937 en Francia. Fue una novelista y cuentista de la alta sociedad neoyorquina, donde se desarrollan los relatos que escribía; bisexual y adelantada a su época, Edith Wharton vivió un infeliz matrimonio del que se liberaría en 1913 gracias al divorcio, suceso que quizá marcó algunas de sus obras donde relata infidelidades conyugales. En todo caso, su vida escritural fue muy prolífica, escribiendo más de veinte novelas en las que destacan: “La Casa de la Alegría” (1905), “La Edad de la Inocencia”(1920, ganadora de un premio Pulitzer), “Ethan Frome” (1913) y “La Solterona” (1921), sin contar algunas antologías y crónicas de viajes. 

Su pluma está marcada por una fuerte crítica social a la comunidad en que ella vivía, llena de personajes conscientes de su situación pero incapaces de hacer algo al respecto.

“Newland Archer se consideraba claramente superior a aquellos especímenes escogidos de la aristocracia neoyorquina; probablemente había leído más, pensado más e incluso visto considerablemente más mundo que cualquier otro hombre de aquel grupo.” (p. 15)

Me gustaría comenzar a hablar sobre la forma en la que Edith Wharton escribe esta novela: han pasado quince años desde que escribió “La Casa de la Alegría”, es 90c9758f3737f851d9f1e3e9ef864530--innocence-movie-victorian-paintingsevidente que va a haber un cambio en su estilo, y esta vez es muy notorio: en la novela que anteriormente había leído noté que si bien ella daba descripciones estas eran un tanto vagas y daba mucho a la imaginación, pero en esta nueva lectura todo se vuelve en extremo minucioso (aunque tengo la teoría de que, al ser una novela que retrató muy bien la sociedad americana decimonona, y por eso ganó el premio Pulitzer.). Describiría la lectura de este libro, al menos durante la primera mitad, como un delicioso pasaje por una casa museo, observando con regocijo cada detalle. Sería así, siempre, si no fuera porque tuve la desdicha de leer un ejemplar MUY MAL EDITADO, por Dios, es que yo tengo mala suerte, el libro tenía falta de tildes, errores de digitación, sobraban palabras… en fin, la edición de 1994 de TusQuets no debería ser comprada.

Algo muy notorio es que en la sociedad neoyorquina gobierna una lógica de lo implícito, todo esta dicho sin decirse, con una simple mirada pueden decirse cosas que uno jamás diría frente a una multitud, también secretos a voces que solo son desconocidos por aquellos que son objeto de las habladurías: este es el mundo en el que nos pone Edith Wharton, una jungla hecha de cristal, terciopelo e interminables fiestas. He de aplaudir la exactitud y el detalle con el que nos muestran un mundo tan complejo y frágil, donde un simple escándalo puede trastocar toda la paz sobre la cual fue construida, el hecho de que un familiar pueda manchar la reputación de toda una familia no es de extrañar, y el rechazo de alguien caído en desgracia se aplaude.

Con este mundo nos presentan al joven Newland Archer, un abogado de la alta sociedad quien siempre ha vivido con estos preceptos, sin embargo su contacto con el arte, los1_F5K4CEsNoplYjzdO9GAxbQ extranjeros y variadas líneas de pensamiento hacen que el constantemente se cuestione la funcionalidad de este mundo. Por otra parte está su prometida, la joven y encantadora May Welland, una chica que está completamente alienada en el esplendor, ha sido criada para convertirse en la esposa perfecta, un adorno al cual su marido podrá presentar en cotillones; ambos viven en completa parsimonia cuando a sus vidas aparece Ellen Olenska, la prima de May, una mujer que ha escapado de su esposo y vuelto a Nueva York en busca de su antigua vida, pero será rechazada por los que antes decían ser sus allegados. La única persona que se dedica a protegerla es Newland, quién poco a poco va abriendo los ojos al absurdo en el que vive, enamorándose lentamente de la condesa Olenska. 

El romance entre Newland y Ellen es amargamente tierno, saben que es imposible que ese amor pueda ser, pero no pueden evitar estar juntos. El escarnio publico los separa de la tan ansiada consumación, por lo que la separación es un temor constante entre los dos; por otro lado, está May, quién funge como obstáculo para su prometido, pero sin tener en cuenta que ella misma es de igual forma víctima de la sociedad, teniendo que convertirse en una figura de mármol que debe tener una perpetua sonrisa. 

“-Sí, porque soy obra tuya mucho más que tú obra mía. Soy el hombre que se casó con una mujer porque otra le dijo que lo hiciera.” (p. 205)

La pasionalidad que nos exhibe Edith Wharton es excepcional, no hay puntos muertos en el libro, el sentimiento es constante y la tensión de la cual uno como lector es presa es bastante emocionante, contrariando el pensamiento de que, por el hecho de que la obra cuente un costumbrismo de antaño ha de ser monótono y denso el libro. 

Sin mencionar la edición mal hecha que compré, solo le encuentro un defecto a la novela, y es un GRAN defecto: el final. Es un final, en mi opinión, poco realista e innecesariamente poético que me dejó muy frustrado, es decir ¿Todo este trayecto para… nada? la decepción se hace notar al instante, creo que Edith Wharton es asidua a los finales tristes/insatisfactorios :c, si eso llega a ser cierto realmente no se si quiera seguir leyéndola, no tengo deseos de volver a encontrarme con algo como lo que tuve que leer en “La Edad de la Inocencia”. La obra pudo haber sido perfecta, pudo haber sido mejor que “La Casa de la Alegría”, pero ese desenlace destruyó todo lo que pudo haber construido en sus páginas.

“Archer se encontraba cara a cara con el temido argumento del caso particular. Ellen Olenska no era como ninguna otra mujer, él no era como ningún otro hombre; por consiguiente, su situación no se parecía a ninguna otra, y no respondían ante más tribunal que el de su propio juicio.” (p. 256)

4/5 puntos. 

¿Lo mejor?: La historia, los personajes.

¿Lo peor?: El final.

Mi Edición: 

Recomendaciones por entregas: Libros para encerrarse.

¡Hola! ¿Me parece, acaso, que nunca he hecho una lista de lectura para el blog? Si ese es el caso me da mucha pena, porque me gusta hacer listas de lecturas que, hasta hoy, eran para mi mismo o para mis seres queridos que también aman la lectura, y teniendo en cuenta que muchos de nosotros tenemos que quedarnos en casa por ese odioso virus es una fantástica oportunidad para ponernos a leer, y ya que tenemos en nuestro ADN trazas de masoquismo, ¿Por qué no leer algo que nos haga sentir enclaustrados?; he hecho una selección de cinco libros que me dieron esa sensación*.

*Las portadas que pongo son de las ediciones con la cual leí el libro, y si tengo una reseña de la obra, en el título podrás acceder a esta. 

 

portada-Los-misterios-de-Udolfo-Ann-Radcliffe-500x740Los Misterios de Udolfo es la epítome de novela gótica, siendo recordada por muchos lectoresel  y que sirvió de influencia a autores tales como Jane Austen, Charlotte Brontë, Charles Dickens o Daphne du Maurier; nos cuenta la historia de una jovencita llamada Emily St. Aubert que por ciertas circunstancias queda huérfana y en manos de Montoni, su malvado tío político, quien, entre muchas otras aventuras, la encierra en un castillo medieval, la fortaleza de Udolfo, un lugar lleno de fantasmas, trampas y secretos que más pronto que tarde saldrán a la luz. 

Es un tocho, tiene por lo menos ochocientas páginas y la primera parte es más bien lenta, la autora abunda descripciones, dejando poco a la imaginación, pero a partir de la segunda parte la obra, aun con su despacioso estilo, se llena de emociones sorprendentes junto a una protagonista fuerte y propensa a los desmayos. 

  • Número dos: El sótano, de Natasha Preston.

El Sótano es, a lo que yo llamaría, un thriller juvenil. La novela fue escrita originalmente en wattpad, pero el hecho de que la plataforma tenga mala fama noportada_el-sotano_natasha-preston_201806281501 debe formar un prejuicio sobre la calidad de la obra, que nos cuenta la historia de Summer, una adolescente que tiene una vida normal en Inglaterra, es secuestrada por un psicópata, quien rebautiza como Lily y la encierra en un sótano con otras tres mujeres con seudónimos de flores (Rose, Poppy y Violet), en un retorcido deseo de formar “la familia perfecta”.

Es ligera de leer, la polifonía que tiene es apropiada para el género del que estamos hablando, la autora logra muy bien crear ambientes hostigantes cuando Clover (el secuestrador) está presente, sin mencionar que las cuatro jóvenes logran que les agarres cariño, de una forma u otra. 

Súper recomendable. 

  • Número tres: El Valle de la Calma, de Ángel David Revilla. 

valle-de-la-calma-D_NQ_NP_767783-MCO28143535636_092018-FVolviendo con el tema de la literatura “menor”, una novela de terror del youtuber de terror por antonomasia, DrossRotzank. Sin embargo la decisión de publicar la obra con el nombre original del autor responde a un esfuerzo mayor y más profesional a la hora de escribir. 

Pero bueno, al más puro estilo de El Resplandor, de Stephen King, nos cuentan como Abraham, un joven argentino caído en desgracia que tiene que trabajar en el hospital San Niño, una institución perdida en medio de la nada; su vida transcurre con relativa normalidad, cuando poco a poco el joven se irá dando cuenta de un oscuro secreto que ocultan las paredes del sanatorio, algo que pondrá a prueba su valor y su integridad. 

La novela tiene defectos narrativos, pero muy pocos, más vale mencionar que el terror está muy bien construido, es de los pocos libros que me han hecho temblar y no querer pasar las páginas por puro terror. La recomiendo principalmente porque casi toda la obra transcurre en el hospital, y es imposible salir de allí, lo que causa la degeneración mental de nuestro protagonista.

Ya que estamos en un momento de cambio, ¿Qué mejor que leer una distopía, y sobretodo, una de las más famosas en las últimas décadas? El Cuento de la Criada ha 801-5_cuento_de_la_criada_el_websitepasado a la posteridad como el epítome de la ciencia ficción feminista con su escalofriante relato acerca de la cosificación hacia la mujer, como tras ciertos atentados terroristas Estados Unidos se ha convertido en una república teocrática llamada Gilead, donde los pocos derechos que existen están legados a los hombres, las mujeres han vuelto a las labores que ocupaban antaño, con la única diferencia de que la mayoría de la población es estéril. Así pues, las pocas mujeres que tienen una probabilidad de ser madres se convierten en “criadas”, subhumanos que solo existen para gestar. 

Es en ese contexto, en esa situación anormal, que Offred (o Defred, teniendo en cuenta la traducción al castellano), una criada, tiene prohibido hablar, leer, pero no pensar, contando su testimonio mediante pausadas reflexiones. Es gracias a su capacidad de pensamiento que no cede ante el régimen, sino resiste, esperando en algún momento ser liberada…

Siguiendo con la línea feminista, está el cuento que ayudó a humanizar el tratamiento de las enfermedades mentales a las mujeres: El Papel Pintado Amarillo nos cuenta la 9788497169103historia de una madre que fue diagnosticada con histeria (un diagnóstico facilista que se le daba a cualquier incomodidad que una mujer presentaba), siendo víctima de la indiferencia de su esposo, es recluida en una casa de campo, en una alcoba con un horrendo papel tapiz amarillo. Sin poder acceder a otra compañía que no sea su familia, y teniendo prohibido el acceso a cualquier material intelectual, la mujer poco a poco empezará a caer en una espiral de angustia al ser incapaz de escapar.

Es un relato gótico muy interesante e impactante, dejando un poco de lado la temática social, como novela corta de terror es excelente y la claustrofobia que causa es palpable.

 

Y eso ha sido todo. Yo no soy de las personas que disfrutarían una lectura que propicie la sensación de encierro en plena cuarentena… pero se que hay quienes si querrán acentuar el aislamiento de esa forma, por eso he hecho esta primera entrega de recomendaciones de lectura :3.

La Juguetería Mágica – Angela Carter

la-jugueteria-magicaTítulo Original: The Magic Toyshop.

Autora: Angela Carter (Inglaterra).

Número de Páginas: 244 págs.

Formato: Ebook.

Editorial: Sexto Piso.

 

Argumento (extraído de: https://sextopiso.mx/):

El verano en que cumplió quince años, Melanie descubrió que era de carne y hueso». Con este arranque empieza La juguetería mágica, una de las mejores y más célebres obras de Angela Carter: una novela iniciática sobre el despertar a los misterios del cuerpo y del alma y sobre el siempre violento descubrimiento de ese reino del caos y lo inesperado que es la vida.

Una noche, Melanie camina por el jardín con el vestido de boda de su madre y, a la mañana siguiente, todo su mundo se ha hecho añicos. Así de simple, así de inconcebible. Melanie y sus dos hermanos pequeños se verán obligados a mudarse a Londres, a casa de tío Philip, un huraño y genial fabricante de juguetes que vive con su esposa Margaret –una mujer «frágil como una flor prensada», muda desde el día de su boda– y los dos extravagantes hermanos de ésta. Tras una infancia idílica en la casa familiar, Melanie se ve ahora confinada en un entorno opresivo y delirante, lleno de artilugios y mecanismos creados por su tío, inquietante personaje acostumbrado a tratar a las personas como si fueran otros de sus títeres.

He tratado de buscar un poco de información sobre Angela Carter. Sabía poco más de ella a parte de que era una escritora de ¿terror? cosas inquietantes, sensuales… y que su cara me daba miedo, es decir, parecía una figura de cera que podría cobrar vida en la noche. Es un poco tonto pero esa inquietud que me causaba me hacía querer leerla. 

angela-carter-libros-prohibidos-1-300x451Pero bien, Angela Olive Carter nació el 7 de mayo de 1940 (un día antes de mi cumpleaños owo) en el Reino Unido, y muere el 16 de febrero de 1992 a causa de un cáncer pulmonar, vamos, la información que encuentras en la wikipedia. En fin, ella escribió novelas y antologías de relatos, teniendo una marcada influencia a los autores de la literatura obscena francesa (Sade, por ejemplo). Su obra está empapada de tintes macabros, surrealistas y altamente simbólicos, creando personajes femeninos independientes, sexualmente liberados; los dos géneros que más pueden acoplarse a esta mujer es el terror y la fantasía.

Sus obras más conocidas en español son La Cámara Sangrienta, La Juguetería Mágica y Quemar las Naves. 

“Después de leer El Amante de Lady Chatterley, recogía secretamente nomeolvides y se los enredaba en el vello púbico.”

Melanie, una adolescente de quince años, vive sus días lánguidamente en su casa de campo inglesa con sus hermanos y una enorme ama de llaves; la joven, comenzando su despertar sexual y madurez, tiene que vivir la orfandad, un cambio brutal de su vida que la obliga a sumergirse en el delirante mundo de su tío, Philipp Flower, un juguetero que vive con su esposa en Londres, un hombre en extremo controlador y opresivo. Es aquí donde Melanie, abandonada por sus hermanos menores, intenta sobrellevar su nueva vida en un mundo de surrealista encierro, donde la violencia y el trauma están a la orden del día. 

El libro es completamente adecuado para leer durante el encierro en el que estamos pasado, y es que, sin mencionar que gran parte de la novela transcurre en la casa, es la atmósfera que Angela Carter consigue crear en la que nos sentimos encerrados, no hay forma de escapar (el tío philip se asegura muy bien de eso, por ejemplo, imposibilitando el acceso al dinero para las mujeres) y en última instancia lo que queda es resignarse, la consecuencia de la resignación es la depresión. La autora trata temas que actualmente consideramos sensibles, como la violencia, tanto de género como doméstica; por otra parte están los trastornos cognitivos (tema que Carter maneja con pinzas, pero queda implícito en el texto), además de las limitaciones psicológicas y físicas que puede ocasionar un trauma, en este caso es la mudez que sufre la esposa de Philip, la tía Margaret, una mujer que “al haberle caído la desgracia”, perdió su voz, pero esa pérdida de la palabra es simbólica mediante el hecho de que es oprimida por su marido en su condición de mujer. (Si bien hay otros temas, mencionarlos será considerado un “spoiler”

El hecho de que haya pocos personajes es una virtud para la obra, sin embargo es muy evidente cuando a la autora no le interesa uno de ellos, porque son solo un telón de fondo. Melanie, Tía Margaret, Tío Philip, Francie y Finn son los protagonistas, mientras que Victoria y Jonathon, los hermanos de Melanie, son solo un esbozo de lo que81ibdeiVtxL pudo haber sido, se transforman en otros de los muchos juguetes que hay en la casa, y personalmente creo que por lo menos al hermano se le pudo haber sacado mucho más; si hablamos de Melanie algo importante que mencionar es el despertar sexual por el que está pasando, el cual está escrito de forma elegante y cero morbosa, lo hace con tacto y delicadeza, también mencionando lo necesario, ya que ella es mucho más que su pubertad, es una joven estoica y madura, que acepta lo que viene; por parte de los dos hermanos, Francie y Finn, irlandeses y pelirrojos (los compararía con los Weasley pero no tengo idea de como son, no está en mis planes leer la saga de Harry Potter), dos jovenes dispares, un violinista de correcta forma y apariencia, bondadoso, es Francie, mientras que el otro muchacho es una víctima del tío Philip, de su maltrato verbal y físico. 

El tío, el gran villano, es un monstruo incomprensible, una representación del monstruo Barba Azul (la novela abunda en referencias a dicho relato) de gran sensibilidad artística, es un maniático del control y las tradiciones. Es el arquetipo del malo maloso de los cuentos, pero teniendo en cuenta que la novela es un gran cuento de hadas, no considero esto un defecto, ya que a la obra no le sirve que haya empatía por el demonio.

“Desplegó kilómetros de tul, suficientes para envolver las cabezas de todo un parnaso gótico de Venus de Cranach.”

_104404965_ledaleonardogetty549okAunque la lectura sea sencilla y amena (es un libro que se lee en menos de una semana), sus primeras páginas abundan de referencias de arte visual y literario, se nota que clase de estudios tuvo Angela Carter, y estilísticamente es delicioso leer esto, es como estar en un museo viendo todas las referencias, pero, por desgracia, conforme avanza se pierde la forma para centrarse en el contenido, quedan pocos ornamentos al llegar a la brutalidad. Afortunadamente las imágenes tan poderosas que hay permanecen, la novela es bastante conceptual y abstracta, se toma lo que en su momento era novedoso, la toma de elementos infantiles con los perturbador, pero ahora es un cliché. Su publicación, en 1967, hace muy bien en lo que otros medios han fracasado, generalmente las película de hollywood.

El clímax de la obra, la mitológica violación de Leda y el cisne hecha realidad, es una suerte de viaje psicotrópico generado por el pánico de la protagonista que abre paso a un final explosivo y apocalíptico para la realidad de nuestro personajes, lleno de completa incertidumbre. Podríamos decir que es un final abierto, pero al mismo tiempo concluye magistralmente una novela inquietantemente inocente, que permanecerá (por lo menos así es en mi caso) en la psique de sus lectores. Siendo mi primera lectura de Angela Carter, no tengo problemas, y es de hecho un placer seguir leyendo sus libros. 

“Fuera, la mañana de Londres era una nada fría, monótona, sórdida, sin sol, sin lluvia. Ese clima, pensó Melanie, era el suyo propio. Nunca más habría extremos.”

4.5/5 Puntos. 

¿Lo mejor?: los personajes, la construcción de atmósfera.

¿Lo peor?: pequeñas incongruencias formales.

La Casa de la Alegría – Edith Wharton

unnamedTítulo original: The House of Mirth.

Autora: Edith Wharton (Estados Unidos).

Número de Páginas: 384 Págs.

Formato: Físico, tapa dura con sobrecubierta.

Editorial: Alba.

Argumento (extraído de: http://www.albaeditorial.es)

Huérfana a los diecinueve años, Lily Bart es acogida por una tía en el seno de los más antiguos clanes de la sociedad neoyorquina. Diez años después, aún no se ha casado, y ni su exigua renta personal ni la generosidad condicional de su protectora han hecho nada para favorecer su independencia. «Una chica no tiene más remedio, un hombre sólo se casa si quiere»: la crudeza de este axioma acaba imponiéndose a cierta edad, y Lily, hermosa, inteligente, con clase, educada para «ser un adorno», se ve empujada al mercado del matrimonio. «Incapaz de casarse por dinero, pero igualmente incapaz de vivir sin él», aspira a «una situación en la cual la actitud más noble fuera también la más fácil». La complejidad de su deseo no se ajusta a la realidad de sus oportunidades, y Lily irá poco a poco extraviándose y descendiendo en un mundo de feroces convenciones secretamente regido por la manipulación, el desafecto, el engaño y el chantaje.

Leí este libro para El Club Pickwick. No había vuelto a participar en este club de lectura house-of-mirth-9781982141790_lg(por falta de tiempo y porque algunas lecturas no me parecían muy interesantes), y en parte el no hacer parte de esa comunidad tan bonita me pesaba en la psiquis, entonces vi la votación de marzo (La Casa de la Alegría y Las Amistades Peligrosas), si bien no quería que ganara Wharton decidí leer ambas obras, aprovechando la cuarentena actual.

Lo único que yo sabía de Edith Wharton era La Edad de la Inocencia, por la película, y de hecho pensaba que esa sería la lectura asignada, por esto de que están sacando las ediciones especiales de RBA, pero parece que no, así que saqué el libro de la biblioteca y me puse a leerlo, sin muchas expectativas para ser sincero, pero me fascinó.

“Lily era de modo tan manifiesto víctima de la civilización que la había procreado que incluso los eslabones de su pulsera parecían esposas destinadas a encadenarla a su destino.” (p. 17)

Algo que me di cuenta nada más comenzar la historia es que hay tintes medio “austenianos” en la pluma de Edith Wharton, pero esto solo se limita a la ironía y crítica social, y es natural, teniendo en cuenta que los contextos de ambas mujeres son muy distintos. Pero otra cosa similar es que ambas escribían sobre su entorno, la vida que las rodeaba (creo), y es natural que este detalle nos haga notar que el análisis del Nueva York de antaño sea uno de los temas centrales en los que la autora ocupa su pluma.

En la novela hay una cita (que olvidé marcar, por desgracia) que puede retratar muy bien la novela: la aristocracia neoyorquina es un cielo lleno de constelaciones, peroMV5BNjI3OGE0MjUtNzE2Yi00NzFmLTgzNjQtNTA1MzI3YzQ3NDdmXkEyXkFqcGdeQXVyMTk3NDAwMzI@._V1_ Lily Bart es una estrella que cae en desgracia del firmamento. Esta poderosa imagen, de carácter elegíaco es un buen resumen del libro si tuviéramos que comprimirlo en una frase; Lily, bella y encantadora, pero rozando los treinta con la punta de los dedos, vive una vida de opulencia apacible, pero en lo más profundo de su ser, existe la ansiedad del mañana, ¿Qué va a pasar con ella? el dinero, tema central de la obra es un martillo que va haciendo mella en la paz de nuestra heroína, es el factor que propiciará su caída del sector patricio para el que fue educada.

Edith Wharton logra una protagonista que, durante las primeras páginas podríamos comparar con la trepadora Rebecca Sharp, personaje principal de La Feria de las Vanidades, de W. M. Tackeray, sin embargo no tarda en mostrar una humanidad tan real que, personalmente, me pareció imposible odiarla, tiene virtudes, y defectos, defectos que son muy notorios, pueden exasperar al lector pero su carisma, junto a la necesidad de ver su bienestar consiguen que la apreciemos, es una mujer demasiado buena para la sociedad en la que vive, sin duda le falta malicia, puesto que aunque lo sabe, quiere pensar que sus allegados no la ignorarán si baja de escalafón social. Pobre de ella.

“¿No comprende -prosiguió- que sobran hombres para decirme cosas agradables y que lo que necesito es un amigo que no tema espetarme las desagradables cuando me convienen?” p. 19

Los personajes están muy bien construidos, sobre todo las mujeres. No creo posible que comiences odiando a uno de ellos todo el libro sin alteraciones sobre tu parecer, es decir, puedes detestar a, por ejemplo, Bertha Dorset desde el principio hasta el final, pero no puede ser que en algún momento no haya un cambio de percepción, puesto que la gente no es blanca o negra, se trata de una escala de grises que, aunque la distinción de aliados y enemigos de Lily es muy marcada a partir de la mitad, no cae en el simplismo. De la misma forma, pese a que hay variedad de pretendientes en los cuales Lily Bart centra su atención, y al haber un interés amoroso constante, no se cae en triángulos amorosos, los otros hombres se convierten en medios para un fin, el cual siempre es mantener su posición social, pero Lawrence Selden, el principal, siempre va a mantenerse como un “pretendiente imposible”, él como personaje es muy complejo, AnotherCountry_TheHouseOfMirth_03-1-1600x900-c-defaultentre los dos hay una constante atracción pero el gran impedimento es la necesidad de la joven en casarse con alguien rico, sin mencionar que Selden, en su cabeza, es inconcebible que alguien como Lily Bart pueda tener interés en un abogado con menos ingresos, pero la cuestión y gran problema es que ella rechaza un matrimonio por conveniencia, siempre termina rechazando estas proposiciones porque en su lógica prima el amor antes que la necesidad, por más que sufra por ello.

“y leyó además en sus ojos la deliciosa confirmación de que había triunfado: de ahí que por el momento tuviera la impresión de que sólo le importaba ser bella para él.” p. 165

El cuestionamiento a los roles de género, como un hombre puede tener una vida licenciosa pero la reputación femenina es brutalmente frágil, es algo evidente en la obra, un simple malentendido o un rumor malintencionado puede destruir la imagen de una dama en esa sociedad, y en consecuencia, el rechazo de quienes la rodean. Este conflicto no solo le pesa a Lily Bart, sino a otros personajes femeninos que viven con la tensión de que se sepan sus secretos. En consecuencia nacen intrigas, ataques y chantajes entre mujeres que saben una u otra cosa de la otra, en temor de revelar el misterio, guerras por el simple hecho de sobrevivir. 

“¿Que podían uno y otra saber de su pareja, si su deber de hombre “decente” le obligaba a ocultarle su pasado, y el de ella, como muchacha casadera, consistía en no tener un pasado que ocultar?” La edad de la inocencia, Edith Wharton. 

Un tema importante en la obra es el de las enfermedades mentales. Lily Bart sufre depresión, si uno conoce bien estos trastornos es algo muy evidente: el mundo sigue su curso, las personas viven sus vidas con normalidad pero uno se queda estancando en sus propios pensamientos que progresivamente van haciendo más daño, le damos más importancia a cosas que se pueden superar pero la ansiedad de hacerlo desesperadamente es mayor a la paz. Lily sabe que tiene opciones para sobrellevar su situación, pero al mismo tiempo reconoce que ha sido criada para ser un adorno que enseñar en fiestas y recepciones, esta situación tan problemática es un freno que hace que vaya cayendo aun más en el abismo. 

“Ella también se sabía a sí misma de memoria y estaba harta de su personaje. Había momentos en que deseaba con fuerza algo diferente, algo extraño, remoto e inexplorado, pero los juegos más audaces de su imaginación no pasaban de representarla en su vida habitual como un decorado nuevo. No podía imaginarse más que en un salón, emanando elegancia como una flor emana perfume.” p. 123

Por último, la forma en la que Edith Wharton escribe es elegante, muy costumbrista en sus formas (algo que se agradece), si bien hay párrafos largos, de hasta una página, cosa que puede fatigar al lector, también se complementa con escenas de diálogo que funcionan como un descanso; los capítulos no son largos, la pluma de la autora es tranquila, no muy compleja y sin excesivas descripciones.

Es un buen libro, la emocionalidad es fuerte y la empatía que uno genera por los personajes es exquisita. La historia se sostiene por si misma, es decir, no depende de un misterio para funcionar (leí el final por accidente), es interesante saber que pasa, porqué pasa, sin mencionar los detalles de costumbre que nos relata la autora. 

¿Lo mejor?: La crítica social, la construcción de personajes y la historia en sí.

¿Lo peor?: Nada que resaltar.

Mi edición: 

Ocaso y Aurora – Matilde Cherner

978958428460Título Original: Ocaso y Aurora (España).

Autora: Matilde Cherner (Rafael Luna).

Número de Páginas: 219 págs.

Formato: Rústica con solapas (Editorial Planeta).

Argumento: 

Ocaso y Aurora narra la historia del Conde de Frigiliana, un hombre que, habiendo sufrido incontables penas para su corazón, ha decidido dedicar todas sus energías a la protección del legado de los Habsburgo, casa del linaje austriaco que reinaba en España. Ahora el último vástago de esta familia se muere, el rey Carlos II no ha dejado descendencia y la nación corre peligro de ser desmembrada por las codiciosas manos del Sacro Imperio Romano y el rey francés Luis XIV. Es entonces cuando el conde, aprovechándose de una impensable oportunidad, creará un complot con el que podría salvar el destino de Francia, sin saber que se encontrará con los fantasmas de su pasado. 

Planeta ha decidido tomar la decisión (no se si sea la más sincera, pero bueno) de publicar obras de mujeres que usaban seudónimos masculinos, pero ahora con sus nombres reales, con el propósito de “reivindicarlas”; es necesario, si, darle a las mujeres la voz que en el pasado se les era negada, y me llamó la atención la colección (de, por ahora, cuatro libros), más que nada porque son autoras difíciles de conseguir a buenos precios y las ediciones son físicamente bonitas, pero es muy obvio que a las editoriales poco les importa la empoderación de la mujer si esto no les proporciona ganancias. 

Con estos prejuicios, me adentré a esta novela.

Bueno, pues, la novela, me parece, argumentalmente está dividida en dos grandes partes portada_ocaso-y-aurora_matilde-cherner-rafael-luna_201912301253mediadas por dos personajes con un mismo nombre: Margarita; la historia de la primera Margarita comprende el prefacio de la novela, es un relato completamente romántico, donde Matilde Cherner deja ver un poco las influencias literarias que la preceden (un ejemplo de esto es el Siglo de Oro) mediante corrientes estilístico-temáticas. Y bien, siendo un prólogo esta historia, donde conocemos la juventud del Conde de Frigiliana es meramente introductoria para poder justificar los sucesos posteriores. Su lectura es muy amena y si uno es enamoradizo va a disfrutar mucho, aunque, como es mi caso, si ya estás acostumbrado a la narrativa “clásica” y sus tropos, si es muy predecible. El final del prefacio termina como podría hacerlo una novela gótica de aventuras, como las de Radcliffe. 

“El rey se muere”.

El tema de los complots de la corona no es algo que yo haya leído, por lo que me sentí bastante interesado por el manejo que se le pueda dar a algo tan fascinante como lo 5382aabd-81ee-48ee-9ebd-b54dc8fea5ac_318pueden ser las intrigas cortesanas, y tengo que aplaudirle a la autora el dominio tan bueno que tiene de la historia española, aunado a esto que lo describe sin suponer que ya lo sabemos, de tal manera que se convierte en lo mejor que puede tener la novela, pues con ternura nos cuenta la vida de Carlos II, el hechizado, quien fue el último descendiente de los Austrias en España, siendo un rey constantemente enfermo, con problemas mentales y una clara incapacidad para gobernar a causa de la endogamia de sus antepasados, pero se mantuvo en el trono más de treinta años. Matilde Cherner nos revela un lado humano que la historia tiende a esconder, así como las terribles leyes sociales que imperaban en la corte de España; los capítulos que hablan del rey son los mejores, y el libro se sostiene sobre la historia nacional de Cherner.  

Para alguien que le interese la degeneración del linaje de los Habsburgo en España, y en general el Siglo de Oro, sabrá apreciar muy bien este tipo de literatura.

“El semblante dulce y bello de esta amable princesa quedó indeleblemente grabado en el alma de Carlos, y él era la única estrella de consuelo y protección, que velaba en la oscura noche de su lenta agonía” (p. 143)

Algo que uno se da cuenta, conforme avanza la novela, es que el argumento (sinopsis, personajes ficticios, etc.) es solo una excusa para contarnos como comenzó la decadencia de España, un país que siempre ha estado entre crisis desde hace siglos, hasta la actualidad. El libro es muy patriótico, incluso legándole un capítulo entero a una alabanza sobre las mujeres españolas; se crítica a que punto se ha llegado después de tiempos de esplendor y poderío, como una nación que era dueña de dos mundos terminará irremediablemente en manos de la dinastía de los Borbones, quienes gobernaban Francia. Entonces, Matilde Cherner nos está declamando una elegía a España, su esplendor ya borrado y ahora el temor por un futuro incierto, el ocaso de un imperio, y la aurora de un nuevo futuro, no hay que olvidar que en las décadas posteriores a su publicación (1878) España perdería a Cuba y las Filipinas, momento en el que habría perdido por completo su estatus de imperio; ahora bien, en su afán de cumplir todos estos propósitos ya mencionados en el texto, la autora descuida la historia que hizo para ambientar estas explicaciones: la creación de personajes no es Actualidad_468964786_145974898_1024x576buena, los personajes femeninos son un exactamente iguales, se llaman igual, salvo unas contadas excepciones, pero siempre son mujeres castas, inocentes y puras, y con los hombres pasa algo similar, ya que se convierten en filósofos de la dignidad. En cuestión del plot, realmente es tan predecible que la autora lo reconoce y juega con ello, pero por mi parte, estos defectos del texto me dieron mucha risa, se me hizo muy ameno leer situaciones que eran a todas luces inverosímiles, como de telenovela; digamos que ella trata de normalizar la sexualidad antes del matrimonio, y toca con pinzas el tema del incesto, pero poco más. El final es ¿satisfactorio? o sea, en cuestión de sucesos históricos no se deja mucho a la imaginación, todo transcurre entre 1680 y 1700, la obra se publica ciento setenta y ocho años después, pero ya en el ámbito de lo ficticio es un final sencillo, todos los cabos se atan y debemos estar contentos. 

Sin ánimos de juzgar muy feo una obra, creo que el valor de Ocaso y Aurora es el propósito patriota que tiene, junto con la exquisitez de narrativa histórica de la cual se vale la autora, que es de hacerle una ovación en ese aspecto, pero no creo que vuelva a leer algo de ella, ora porque casi todas sus obras se perdieron, ora porque realmente me gustó el libro, pero no me parece inolvidable. 

¿Lo mejor?: el trabajo histórico y su facilidad de lectura.

¿Lo peor?: La mala construcción de personajes.

4/5 puntos, recomendable si te interesa la historia de España o un romance de época muy cursi.

Mi edición: